El equipo descubridor del elemento hasta ahora llamado provisionalmente Ununbio debido a su número atómico de 112 (un-un-bio o uno-uno-dos), ha decidido bautizarlo oficialmente como Copernicio y ponerle el símbolo químico Cp en honor al astrónomo polaco Nicolás Copérnico (1473-1543).
Este elemento fúe descubierto en 1996 por científicos del GSI Helmholtzzentrum für Schwerionenforschung (Centro de Investigación de Iones Pesados) en Darmstadt, Alemania, pero la IUPAC (Unión Internacional de Química Pura y Aplicada), organismo aplicador de los estándares en la denominación de compuestos químicos, no ha hecho oficial el descubrimiento hasta hace pocas semanas.
El Copernicio es el elemento químico más pesado de la tabla periódica, 227 veces más pesado que el Hidrógeno, y el equipo del GSI logró producirlo mediante fusión nuclear. Se bombardeo una superficie de plomo con iones de zinc con la ayuda de un acelerador de partículas de 120 metros de largo (foto superior). Al decaer rápidamente el elemento su existencia solo ha podido ser probada mediante la ayuda de análisis extremadamente rápidos y sensibles.
Este mismo equipo del GSI ha descubierto desde 1981 seis elementos químicos que llevan los pesos atómicos del 107 al 112 y que han sido denominados como Bohrio (Bh), Hassio (Hs), Meitnerio (Mt), Darmstadtio (Ds), Roentgenio (Rg) y, el que nos ocupa, Copernicio (Cp).
Los nanoputienses (de “nano” y “liliputiense”), son una serie de moléculas orgánicas cuya fórmula estructural asemeja un cuerpo humano. El químico James Tour sintetizó estos compuestos en el año 2003 como ayuda para la enseñanza de química a jóvenes estudiantes.
Consisten en dos anillos bencénicos conectados por unos cuantos átomos de carbono que hacen de tronco y cuatro acetilenos con un alquino en su extremo para representar las extremidades. La cabeza está formada por un 1,3-dioxano.
Se han sintetizado varios tipos de nanoputienses: el NanoAtleta, el NanoBoinaVerde, el NanoPeregrino, etc.
Si estáis interesados en información más detallada aquí podréis encontrar la publicación realizada en la revista de la American Chemical Society por James Tour y Stephanie Chanteau sobre el tema.
Traducido (en parte) de la versión en inglés de la Wikipedia.
Los químicos americanos Martin Chalfie, de la Universidad de Columbia, y Roger Tsien, de Universidad de California, y el japonés Osamu Shimomura, del Marine Biological Laboratory de Woods Hole (Massachusetts) han sido galardonados con el Premio Nobel de Química de este año.
El galardón les ha sido concedido por el descubrimiento y desarrollo de la Proteína Verde Fluorescente (GFP), producida por la medusa Aequorea victoria, y que se ha convertido en una herramienta indispensable para la biología y la medicina modernas.
La Proteína Verde Fluorescente ha permitido a los científicos observar el creciemiento de tumores y estudiar el Alzheimer, además de otras enfermedades y condiciones que afectan a millones de personas.
Shimomura aisló primeramente la proteína de la medusa al darse cuenta que emitía un brillo verdoso al ser expuesta a luz ultravioleta. Desde que realizó el descubrimiento viajó todos los veranos durante 20 años a Friday Harbor, Washington, para capturar más de 3.000 medusas al día para sus investigaciones.
Posteriormente, Chalfie y Tsien, lograron que bacterias como la Escherichia coli y, después, pequeños gusanos llamados Caenorhabditis elegans producieran la proteína modificando uno de sus genes.
Fotografía: tubos de distintas proteínas fluorescentes iluminadas por luz ultravioleta (utilizada como publicidad del Tsien Lab y la Universidad de California). REUTERS/Tsien Lab/UCSD/Handout.